Recopilados en orden cronológico. Para darle emoción a la cosa, omitiré el nombre del tuiteador, así los podréis leer sin prejuicios. Los campeones sabéis quienes sois.
Os advierto que es mejor dosificarlo. No sólo para que dure, sino porque la asimilación de tal cantidad de sabiduría, aunque codificada bajo el algoritmo de cotidianeidad espontánea propio de Twitter, podría sobrecargar las sinapsis del lector.
Por cierto: después de esto, a quien diga que Twitter no es un avance (hacia dónde exactamente, ni puta idea) lo destierro al Tártaro.
——————————————————————-
(via Tiffamander)