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La tele de Kroy

El mejor Kroy hace acto de presencia, aparentemente, a las horas más intempestivas de la noche, cuando no hay nadie para aplaudir. Pero maldita sea si no voy a hacer nada para remediarlo.

“Os voy a contar La Tragedia de Mi Tele: yo tenía una buena vieja tele LOEWE de tubo, enorme, buenísima, heredada, familiar. Se veía guay. Me resistía a cambiarla porque se veía super bien. Pero murió, hace una semana. Compré una nueva, super guay, que llegará el Lunes. Así que llamé al ayuntamiento para que vinieran a recoger la pobre vieja y buena tele.

Saqué mi Loewe, con el cablecito recogido con cinta, la dejé en la calle, a su hora, con el mando encima, el cristalito.

Vino un negro, me contaron. Se llevó mi tele. Llegaron los del ayuntamiento y no encontraron nada, se fueron. A las 3 AM bajaron 2 negros con mi vieja tele que no funcionaba. La tiraron de mala manera, boca abajo, el cristal estalló, bajo la lluvia. Los del ayuntamiento ya no van a volver, y ahora desde mi balcón veo mi tele muerta y violada por dos negros, con el ojo roto.

La gente mañana día de Rastro se enfadará y le dará patadas a mi tele mojada con el vidrio roto, porque estorba. Se cagaran en el dueño. Voy a llamar al 010 y a mandar que venga Gallardón a recoger mi tele con un escuadrón de motocacas, y les pegue una paliza a los putos negros.

Lo paso fatal con los objetos. Me creo que tienen alma. Debo ser sintoista. Las personas, sin embargo, me dan un poco igual.

Lo peor es que bajaron la tele pero el mando no. El mando estará bajo la cama de su piso patera, entre olor a pies. Mi mando a distancia. Es prácticamente como si les estuviera acariciendo los pies sucios a un montón de negros malvados rompeteles.”

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