Este cómic me cambió la vida. Lo leí por primera vez en 1993. Hasta entonces sólo había leído cómic europeo, algo de manga y el ocasional escarceo con Marvel. El contraste fue brutal. Era tan violento e irreverente que me dejó noqueado y me obsesioné con él.
Ya entonces era imposible de encontrar, y aunque con los años acabé adquiriendo casi todo lo que sacó Zinco, el Lobo’s Back no estaba por ningún sitio. Lo acabé comprando en el Salón del Cómic de Barcelona en 2001 por 7500 pelas y fui el fan más feliz del mundo.
